Después de cierto tiempo, los lentes oscuros suelen empañarse a la menor provocación; para que esto no suceda, límpialos con un poco de glicerina, y después frótalos suavemente con una franelita.
Para acabar con las ralladuras en las mesas de cristal, necesitas poner una pequeña cantidad de pasta de dientes en una franela seca y frotar con movimientos circulares en las zonas dañadas; al final, retira el exceso con un paño limpio.
Recuerda usar una pasta que no sea de gel y que tampoco contenga partículas o cristales limpiadores.
Con el uso diario, las esponjas para lavar los trastes van adquiriendo un desagradable olor.
Para dejarles un rico aroma, durante toda la noche ponlas dentro de una cubeta con agua y 3 cucharadas de bicarbonato de sodio, que será absorbido y actuará como desodorante.